Obviando qué es el aceite de palma y qué estructura tiene (lo podéis encontrar en la misma wikipedia y no os doy la chapa, https://es.wikipedia.org/wiki/Aceite_de_palma), me parece más interesante darle un poco de luz al asunto y valorarlo desde otra perspectiva.

¿Aceite de palma? Pues no me había fijado hasta ahora.
Normal. No tenemos la costumbre de leer las etiquetas de los alimentos (tampoco nos lo ponen fácil). Si eres de los que siempre las leen, te habrás percatado de que todo esto es relativamente nuevo. Y es cierto. Hasta diciembre de 2014 no era obligatorio declararlo en el etiquetado nutricional. Hasta ese momento, el etiquetado de los alimentos remarcaba “aceites vegetales”, fue a partir de esa fecha donde empezamos a ver “aceite de palma” en la lista de ingredientes.

De dónde se obtiene. ¿Es artificial?
El aceite de palma se obtiene del fruto de la palma. El aceite que se obtiene de la semilla del fruto es el refinado, el usado para la fabricación de los alimentos. El que se obtiene del mesocarpio de la fruta, de la carne de la fruta, es virgen, no procesado. Esto es importante tenerlo en cuenta pues numerosos estudios han relacionado el consumo de aceite de palma no refinado con diferentes beneficios sobre la salud. El aceite de palma virgen es complicado de encontrar en los alimentos, es de color rojizo y es cuando se refina que obtenemos el color amarillento típico del aceite de palma.

Fruto de palma, de color rojizo.

Perjuicios del aceite de palma refinado

En el refinamiento del aceite de palma, se producen sustancias que han sido consideradas como cancerígenas, y he aquí el problema.  Además, también hay un tema de sostenibilidad, pues su elaboración es muy costosa para el medio ambiente. El aceite de palma REFINADO puede ser perjudicial a largo plazo.

¿Se puede quitar de los alimentos?

Sin el aceite de palma perderíamos gran parte de la conservación de los productos y estos perderían su palatabilidad. Gran problema si tenemos en cuenta que nuestro patrón de consumo habitual se basa en elegir alimentos “que brillen”, que no tengan manchas y que tengan el mejor gusto posible (obviando muchas veces hasta la estacionalidad).  Se están estudiando soluciones, como utilizar más grasas saturadas en los ingredientes y reducir el aceite de palma. También se está investigando cómo reducir y mejorar el refinamiento de este aceite para evitar la aparición de sustancias nocivas durante el proceso.

Entonces, el aceite de palma tiene el problema de todo.
No. Como ocurre en otros muchos aspectos de la nutrición, se está machacando un ingrediente concreto obviando la realidad del problema: el alimento. Para que me entendáis, un refresco de cola puede no tener calorías (“light” o “zero”) y no por eso es un buen producto: sigue siendo la misma basura de siempre. No simplifiquemos.  Las tasas actuales de obesidad no son debidas al consumo descabellado de aceite de palma, así como tampoco podemos simplificar la solución con “consume más verduras y hortalizas”. El problema es mucho más complejo y hay que abordarlo desde diferentes perspectivas.

Y aquí os haréis la pregunta más habitual en consulta, ¿y entonces qué como? muy fácil: COMIDA.

Basa tu alimentación en alimentos sin etiqueta, olvídate de las calorías y estarás ganando la batalla a la indústria alimentaria. Tu nevera debería contener huevos, carne de calidad, pescado, marisco y mogollón de verduras, hortalizas y frutas. Compra frutos secos crudos, semillas, legumbres, bebe agua y haz ejercicio físico. Dejar la lasaña congelada y las barritas energéticas como snack de media tarde puede serle de gran ayuda a tu organismo.

Jordi Costa Gómez (IB00143)