Llega la Navidad, ese periodo donde las consultas de nutrición se quedan vacías. “No voy a empezar una dieta si dentro de dos semanas es Navidad, y ahí no voy a poder seguir lo que me pongas”. Esta frase la hemos escuchado miles y miles de veces los que nos dedicamos a esto. También estamos advertidos de que en enero vendrá aquella avalancha de personas con nuevos propósitos como el “este año pierdo peso y me apunto al gimnasio”.

Pues todo esto es producto del márqueting que los mismos dietistas – nutricionistas (y con la gran ayuda de las multinacionales) hemos creado. Llevo ya varias semanas viendo como no paran de publicarse en blogs, en páginas personales o en diferentes medios de comunicación cosas como “recetas fit para tus canapés”, “como controlar lo que comes en la cena de nochebuena”, “consejos y recomendaciones para las fiestas navideñas”, y un largo sinfín de afirmaciones por el estilo. Y no estoy de acuerdo con ello.

Si tienes una cena con tu familia: disfrútala. No te preocupes por tu dieta. Igual el resto de días. Si tu nutricionista ha hecho su trabajo, ya te habrá explicado que tu peso corporal no dependerá de 5 comidas copiosas, sino de todo el trabajo que lleváis haciendo juntos el resto del año. Te habrá explicado que nadie gana grasa después de hartarse a canapés y Ferrero Rocher una sola vez. También te habrá explicado y tú ya lo habrás notado, qué alimentos te sientan mejor o peor, o cuáles deben estar incluídos en tu estilo de vida saludable. Ya sabes que el alcohol te provoca dolor de cabeza porqué llevas meses sin probrarlo. Sabes que esa ración de verdura que tienes pautada es lo que te hace no ir estreñido y te hace estar bien. De hecho ya no concibes una comida sin un primer plato de ensalada. Tú decides si quieres o no beber alcohol y si comer o no verduras.

Ahora eres tú quien tiene el poder y el deber de decidir  qué comer. Quizás en vez de tomarte dos copas de cava te tomes una, pero no porqué tengas  un sentimiento de remordimiento, sino porqué realmente es lo que quieres. Quizás el resto de días sigas con tu alimentación habitual y prefieres aprovechar la comida de Navidad para probar ese plato que tanto te gusta y que llevas tiempo sin tastar. Tú decides, pero sobretodo, disfruta.

Felices fiestas.